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You'll Get Through This (Spanish, Pack of 25)

Crossway

9781682162842

–¿Ves el hueco en el horizonte?

Me incliné hacia él y seguí el dedo del conductor. Era un hombre rotundo llamado Frank. Cuello demasiado grande para el cuello de su camisa, las manos demasiado gruesas para envolver el volante. Señaló a través del parabrisas al bosque de edificios llamado Lower Manhattan.

– Allí es donde estaban las torres.

Notando que no podía ver el lugar, dijo–¿Ves el hueco al lado izquierdo de la cúpula? Tres días antes, ese hueco era el World Trade Center (Las Torres Gemelas). Yo lo veía todos los días cada que pasaba por el puente. Era una vista espectacular. La mañana que entré a la ciudad y no vi las torres por primera vez, le llamé a mi esposa y lloré.

Después de tres puntos de control, estacionamos el coche y caminamos la última media milla. Una semana antes, esta carretera estaba llena de trajes, celulares, y cotizaciones del mercado. Pero en este día, la banqueta estaba enlodada y el aire estaba espeso con el humo. Decidí ni pensar en lo que estaba inhalando.

No esperaba ver incendios. A pesar de la lluvia y los camiones de agua, las flamas aún ardían. No esperaba ver el daño a los alrededores. Edificios cerca del lugar estaban asolados. Era raro ver alguna ventana intacta.

Más tarde esa noche hablé con un oficial que cuidaba la entrada del Family Care Center (Centro de Cuidado a las Familias). Su puesto era al lado del mural de fotos, era como el muro de Lamentaciones de Berlín en el cuál los familiares habían clavado fotos y esperanzas. Le pedí que me describiera las expresiones de las personas que venían a ver las fotos.

– En blanco –me dijo–. En blanco.

– ¿No lloran?

– No, no lloran.

– ¿Y usted ha llorado?

– Aún no. Me aguanto.

La mayoría no lo podían creer.

Podemos relacionarnos con los que visitan la pared. Las calamidades nos dejan turbados y confundidos. ¿Cómo describirías tu crisis?

–La economía…la economía…la economía…la economía.

– El divorcio…divorcio…divorcio…divorcio.

¿Se te hace más natural recitar los problemas que las fuerzas del cielo? ¿Supones que Dios no está en la crisis?

Sí lo está.

Dios no fabrica dolor, pero sin duda alguna lo utiliza. Sus caminos son más altos que los nuestros (Isa 55:9). Sus juicios son indescifrables e impenetrables sus caminos (Rom 11:33). No siempre podemos ver lo que Dios está haciendo, pero ¿por qué no podemos asumir que es algo bueno?

No puedes controlar el clima. No estas encargado de la economía. No puedes deshacer el tsunami o desarruinar el coche, pero puedes asignar una estrategia.

¿Preferirías un milagro? ¿Preferirías ver el pan multiplicado o el mar embravecido convertido en un mar cristalino y calmado con un solo tronar de dedos? Dios puede hacer esto. Pero tal vez te diga “Estoy contigo. Puedo usar esto para bien. Ahora hay que hacer un plan”.

Recuerda, Dios está en la crisis. Pídele que te dé un plan manejable, dos o tres pasos que puedas tomar hoy. Busca consejos de alguien que ha enfrentado algo similar. Pídele a tus amigos que oren. Busca recursos. Busca un grupo de apoyo. Pero más importante que todo, haz un plan.

No dejes que la crisis te paralice. No dejes que la tristeza te abrume. No dejes que el miedo te intimide. No hacer nada no es correcto. Hacer algo si es lo correcto. Y el creer es lo mejor. Confía en que él te va a ayudar. Confíale a Dios lo que tú no puedes hacer.

Si ya has aceptado la oferta de Dios de entrar en su familia al poner tu fe en Jesucristo, entonces puedes tener la confianza en el plan de Dios para tu vida en esta crisis. La Biblia promete que ni cosa alguna “en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8:39).

Si aún no has aceptado la oferta de Dios, lo puedes hacer ahora mismo. No porque te lo has ganado, sino porque él te ama y porque el regalo de la salvación es disponible para todos aquellos que lo profesan como Señor.

Cree que Dios mandó a su Hijo – Jesucristo – a morir en la cruz en tu lugar por tus pecados. Cree que Jesús resucitó de entre los muertos después de tres días, demostrando que Dios lo aceptó como tu sustituto. Cree la declaración de Jesús cuando dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Confiesa que has pecado y pide el perdón de Dios. Invítalo a entrar en tu vida y pídele ayuda para dejar atrás el pecado.

Si crees estas cosas de todo corazón y quieres pertenecer a la familia eterna de Dios, puedes orar una oración como esta:

“Amado Dios, admito que soy un pecador y necesito tu perdón. Acepto a Jesucristo como mi Salvador, el que dio su vida por mis pecados. Te encomiendo mi vida, Padre Dios. Por favor entra en mi vida y ayúdame a vivir una vida que te agrade. Amén”.


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Category: Crossway Books

Type: ZZZ-Displays/Other




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